Me puse en los zapatos de un reciclador

Por: José Luis Gómez, estudiante programa de Comunicación Social, Fundación Universitaria de Popayán

El reciclaje es un proceso cuyo objetivo es transformar los que usamos en la vida diaria como papel, vidrio, aluminio, plástico, en materias primas para darle uso nuevamente al cumplir con su ciclo de vida.

Para llevar a cabo el proceso, lo primero es recolectar el material a reciclar en distintos puntos de la ciudad, luego se ordena los materiales en grupos para limpiarlos, dependiendo del tipo de producto por ejemplo en las botellas de gaseosa se quita el papel que recubre el envase, luego se retira el líquido sobrante, se limpia y se le da uso nuevamente como botella. El papel, el vidrio y el aluminio manejan otro tipo de tratamiento.

El papel se recicla en tres formas; Se recoge el papel a reciclar y se le añade químicos para separar las fibras de papel, igualmente se le añade una nueva pasta de madera para que la calidad de papel reciclado no sea inferior a la original.

A continuación, vamos a escuchar mi historia. Mi nombre es José Luis Gómez Muñoz, soy estudiante de Comunicación Social – Periodismo de la Fundación Universitaria de Popayán y tomé la decisión de realizar la tarea de reciclador por dos días con la ayuda de mi amigo David Mora (Estudiante de Artes Plásticas de la Universidad del Cauca y reciclador)

David Mora es amigo mío desde hace dos años lo conocí porque él recicla en barrios cercanos a mi sitio de residencia.

Es un  joven de 27 años estudiante y reciclador orgánico porque él no es habitante de la calle, sino que realiza esta labor para ayudar el planeta y generar ingresos extra.

Inicia mi jornada como reciclador

Eran las 8:00 de la mañana del sábado 27 de abril del presente año, hora en la que me desperté para salir a realizar la labor de reciclador por un día en la ciudad.  Lo primero que hice fue bañarme, desayunar, procedí a ponerme una pantaloneta, una camiseta de color verde, zapatillas Nike y correa de color café.  Me sentía nervioso porque esta actividad era muy nueva para mí porque no sabría las reacciones que iban a tomar amigos y conocidos que me encontrara en la calle, mucho menos lo que iba a pensar mis padres, hermanos, tíos y primos.

Al terminar mis labores personales, salí de mi casa a las 9:00 de la mañana para dirigirme al taller de reciclaje de mi amigo David Mora sitio acordado del punto de encuentro. Salimos con David a realizar el recorrido que normalmente hace a diario en El Recuerdo, Ciudad Jardín, Santa Clara, Aida Lucia, Palacé, Galicia, La Ximena, El Centro, Pandiguando.

Las dos primeras horas transcurrieron completamente normal terminamos las labores en esta primera zona a eso de las 11 y 20 de la mañana, descansamos un rato y tomamos algo. Luego nos preparamos para llevar el material recogido al taller de reciclaje de su amigo.

¿Cuánto recogimos?

Entre los materiales que se recogieron estuvieron: 100 botellas de cerveza, 30 botellas de aguardiente, 30 botellas de Vive 100, 50 hojas de papel en carta y 10 botellas de agua. Justo en el barrio Santa Clara me encontré con un amigo el cual me pregunta ¿hola vos porque estás haciendo esto? ¿Tenes problemas económicos o te corrieron de tu casa? Mi respuesta fue la siguiente me encuentro realizando un experimento social, para una asignatura de la universidad que se llama Periodismo de Análisis.

Terminamos las labores a las 6:00 de la tarde y procedimos a llevar el material recogido al taller para empezar con el tratamiento de limpieza para darles uso nuevamente. Escogimos las botellas de aguardiente para aplicarles el tratamiento de purificación, les quitamos el papel envuelto lavamos las botellas y las secamos con un paño suave.

Mi amigo David les aplicó los químicos correspondientes a las botellas para desinfectarlas. Terminado todo el proceso a las 10:00 de la noche acordamos la hora de encuentro del día siguiente para llevar el material recuperado a la empresa Serviaseo, la cual les paga a las personas que llevan material reciclable, después me fui para mi casa muy cansado llegué a comer y a dormir.

Al otro día me desperté a las 8:00 de la mañana para llevar el material a la empresa Serviaseo. Nos pagaron $20 mil pesos. Considero que muy poco para semejante trajín diario.

Ser reciclador no es un trabajo fácil por eso yo invito a mis familiares, amigos y compañeros de la universidad a que cuando miremos a una persona reciclando en las calles de esta bella ciudad, no lo miremos mal, al contrario, ellos están buscando ganarse la vida y de paso contribuir al medio ambiente. Esta fue mi experiencia en un día en los zapatos de…

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *