Popayán atraviesa una situación que deja en evidencia una fuerte contradicción entre su identidad tradicional y su realidad actual. En los últimos días, la acumulación de basuras en distintos barrios —tanto residenciales como comerciales— ha transformado el paisaje urbano: bolsas apiladas, residuos dispersos y malos olores se han vuelto una constante. Lo que inicialmente parecía un retraso puntual en la recolección hoy se percibe como una problemática estructural que afecta directamente la calidad de vida de los ciudadanos, quienes, a pesar de seguir pagando el servicio, sienten que este no responde a las necesidades de una ciudad en crecimiento.
FOTO POR: JUAN GUEGIA
La situación se ha visto agravada por factores externos, como hechos de orden público que han impactado la operación del servicio, incluyendo la quema de un vehículo recolector. Esto ha generado retrasos en las rutas y una acumulación más rápida de residuos, evidenciando la fragilidad del sistema; sin embargo, el problema va más allá de lo coyuntural.
Oriana Baquero, estudiante de la Universidad Nacional, señala que las crisis en el servicio son recurrentes, ya sea por temas laborales o de seguridad, y cuestiona la falta de planificación, especialmente al depender de un único relleno sanitario para una ciudad que ha crecido considerablemente.
A esto se suma un componente de cultura ciudadana. La disposición inadecuada de residuos, el incumplimiento de horarios y la falta de separación contribuyen a que ciertos sectores se conviertan en focos permanentes de basura. Baquero, también advierte sobre la falta de educación ambiental.
En esta línea, Sindy Lalaute, estudiante de la UAIIN, cuestiona la idealización de Popayán como “Ciudad Blanca”, señalando que esta imagen se sostiene principalmente en el centro, mientras que en otros sectores la realidad es distinta. Además, introduce una reflexión sobre el consumo irresponsable y la desconexión entre las acciones cotidianas y sus consecuencias ambientales.
La «Ciudad Blanca» luce limpia, pero esconde la falta de conciencia.
Sindy Lalaute-Estudiante de la UAIIN
Desde una perspectiva más cercana, Sullay Campo, estudiante de secundaria, evidencia una problemática social: aunque las personas reconocen el problema, no siempre actúan para solucionarlo. Existe conciencia, pero falta compromiso. Esta situación no solo afecta la estética urbana, sino que representa riesgos para la salud pública, al favorecer la proliferación de plagas y bacterias, y deteriora el bienestar emocional y la percepción de seguridad.
En el fondo, la crisis de basuras en Popayán refleja una falta de articulación entre el crecimiento urbano, la gestión ambiental y la cultura ciudadana. La ciudad enfrenta el reto de sostener su identidad frente a una realidad que la contradice. La solución requiere un esfuerzo conjunto: instituciones más sólidas y ciudadanos más responsables. De lo contrario, la acumulación de basura seguirá siendo no solo un problema visible, sino un síntoma de una crisis más profunda que la ciudad ya no puede ignorar.
Abajo encontraras nuestro podcasts donde abordamos de una manera más interactiva el tema de las basuras en la «ciudad blanca», no olvides disfrutar este contenido y compartirlo.