La realidad en las calles de Popayán (economía informal)

Paola Andrea Jiménez

Estudiante Derecho
Fundación Universitaria de Popayán

Decimos que Colombia es un Estado social de derecho, donde la democracia participativa y la sociedad como tal son el eje fundamental, donde a las personas se les es respetado sus derechos y por supuesto debemos cumplir con unos deberes como ciudadanos. La constitución política de nuestro país  consagra unos principios fundamentales y unos derechos que desde el mismo preámbulo se buscan que sean dados a los ciudadanos y que el ordenamiento jurídico se base en estos para su desarrollo normativo, un fin del gobierno es ofrecer desde sus políticas, un desarrollo económico optimo que ayude a los ciudadanos a tener una calidad de vida digna y un desarrollo personal y social encaminado al crecimiento del mismo país.

El hombre desde el principio de los tiempos ha tratado de buscar salidas con respecto a su economía, el campesino busca salidas en el agro, en la pesca y la ganadería; mientras que los ciudadanos buscan salidas económicas en otros ámbitos como en industrias, oficinas, transporte públicos, también encontramos campesinos que por circunstancias del conflicto tienen que desplazarse a la ciudad y enfrentarse a una realidad muy distinta a la que tenían en su territorio natal, quedando en el limbo, cruzados de brazos sin saber en que rol de la economía desempeñarse para generar ingresos y poder mantener a su familia.

En ciudades como Popayán donde se encuentra dentro de las 10 Ciudades de Colombia con el mayor índice de desempleo según el DANE con una tasa del 12.5% con respecto a años anteriores, este derecho al trabajo tipificado en el artículo 25 de nuestra constitución política es infortunadamente uno de los mas vulnerados, ya que el gobierno nacional dentro de sus programas tratan de mitigar este fenómeno de desempleo pero que día a día en ciudades como la llamada ‘Ciudad Blanca’ es afectada  y  sin embargo, y a pesar de las adversidades, las personas en su necesidad de salir adelante optan por alternativas no reglamentadas como son el comercio informal ( vendedores ambulantes, los llamados moto taxistas, y una variedad de servicios) que nos ofrecen estas personas, que al no ver una oportunidad clara se ven obligadas a salir a las vías públicas  y situarse en andenes, esquinas , y cualquier lugar donde vean que se pueden ubicar para ofrecer mediante un grito cualquier variedad de cosas tales como un CD, calcetines, ropa,  un servicio de transporte o tal vez algo con que refrescarnos, muchas veces estos gritos se convierten en una especie de guerra entre los comerciantes de los locales y los que están afuera que en su afán de cautivar a sus clientes y llamar su atención de forma estruendosa la música a todo volumen y los gritos de los comerciantes informales hacen de una verdadera contaminación auditiva en su afán por ser el vencedor.

Esta problemática que ha perdurado por décadas donde si no se busca una solución muy seguramente seguirá mucho tiempo más y la única solución  que hasta ahora se ha visto manifestado por ellos mismos, es el atropello por parte de la administración municipal en este caso en donde agentes de la fuerza pública ( policías) designados para la recuperación del espacio público, entran a decomisarles sus diferentes tipos de mercancías, y muchas veces no de la mejor manera atentando contra su dignidad y en ocasiones correteándolos y acorralándolos como si fueran un ladrón vulgar, en otras ocasiones no es efectiva la huida de estos comerciantes informales y sus frutas y carretas se ven volcadas en el suelo viendo allí con pesar como su capital está en cero y deben volver a comenzar.

El trabajo informal en las calles es cierto que en una ciudad tan pequeña puede generar desorden en el espacio público, puede traer inseguridad en el entendido que hay otros que si bien hacen un trabajo de manera honrada otros aprovechan para llegar a los incautos compradores ambulantes para acercarse y aprovechar su descuido para apropiarse de lo ajeno, a muchos les afecta a otros tantos le es indiferente pues por más que usen un espacio público, hay la solidaridad en aquellas personas que necesitan llevar un sustento diario a sus hogares, pero por el otro lado, encontramos opiniones tales como las del comerciante que aun estando en un local legalmente constituido dice verse afectado por el acceso que se tiene al comercio informal desviando clientes a las calles y no a sus establecimientos cuando un mismo producto es vendido en un valor menor a los compradores.

Los motivos que evidenciamos de estas personas al salir a la calle a la intemperie de un clima inhóspito, de la inseguridad y de las pocas garantías que esta le ofrece, van desde una necesidad por ser madre cabeza de familia y tener que sacar adelante a sus hijos hasta manifestar que la ciudad no ofrece una estabilidad laboral, teniendo en cuenta que es una de las más atrasadas económicamente e industrialmente donde las grandes empresas son pocas, la remuneración es mínima aun para alguien que sale de una universidad.

Podemos ver claramente que las autoridades públicas como la alcaldía han intentado reubicar estos comerciantes en lugares estratégicos para que no obstruyan el espacio público, pero los comerciantes de este tipo se han sentido engañados  por que la reubicación se ha hecho en lugares donde la gente no  acude muy seguidamente por lo apartado que esta de la zona de comercio, por tal razón, estos vuelven a las calles; un ejemplo muy claro lo podemos evidenciar en Popayán, los comerciantes informales que fueron ubicados en el Centro Comercial El Empedrado los cuales manifiestan que se han visto en desventaja porque los ubicaron en una parte donde los habitantes de esta ciudad poco frecuentan por la inseguridad o por la misma lejanía de la zona comercial,  y dan testimonios de compañeros que aun estando reubicados vuelven a incurrir al comercio informal, el cual jamás estará bien visto por las autoridades públicas y la sociedad porque en nuestro reglamento constitucional nos deja claro que el interés general prima ante el interés individual.

¿Pero y qué pasa cuando el derecho al trabajo se contrapone al espacio público en este caso?

El espacio público ha sido una prioridad en su recuperación de todas las ciudades del país, unos con objetivos de organización territorial, salubridad, orden público, fluidez en la transitoriedad de peatones y paso vehicular entre otros, pero esta prioridad que es muy válida muchas veces es impuesta de forma errónea como lo mencionamos anteriormente cuando el agente de policía usa su poder y fuerza para hacer respetar este espacio que ha sido creado para la interacción social cotidiana donde se debe transitar libremente y de forma arbitraria usa su fuerza para un desalojo inminente.

Desde una aproximación jurídica, podemos definirlo como un espacio sometido a una regulación específica por parte de la administración pública, propietaria o que posee la facultad de dominio del suelo, que garantiza su accesibilidad a todos los ciudadanos y fija las condiciones de su utilización y de instalación de actividades es importante para el desarrollo de la misma, pero cuando esta se vuelve el lugar de trabajo de muchos la concepción cambia y es allí donde se evidencia que algo no anda bien y que el Gobierno y las administraciones públicas municipales deben analizar el fenómeno, donde en vez de usar la fuerza pública para “limpiar” las calles deben entrar a realizar estrategias que proporcionen un trabajo digno y a  su vez un espacio público transitable.

De este modo vemos como las decisiones o malas decisiones conllevan a diferentes problemas, por eso se debe atacar el problema de raíz con  propuestas serias, tangibles mediatas e inmediatas para resolver todas las consecuencias que deja el desempleo que no solo afecta al desempleado si no a la comunidad en general de forma directa o indirecta.

Si se quiere una ciudad limpia y sin personas deambulando por las calles se debe generar opciones clara como tal vez la idea de la reubicación pero con garantías y beneficios para todos.

De una manera amplia y analizándolo desde diferentes puntos de vista el comercio informal es la respuesta a la falta de oportunidades de parte de un gobierno, es la forma digna de conseguir un sustento diario que a pesar que tiene unas implicaciones de orden social este solo va a cambiar si a las personas se les brinda alternativas reales y verídicas de una vida justa y digna.

Que si bien el gobierno es el garante de nuestros derechos fundamentales  y el principal responsable de brindar herramientas para la realización de estos, nosotros como ciudadanos debemos acatar nuestra responsabilidad de respetarnos como ciudadanos, respetar el espacio público, pero también hacer exigir que se cumpla lo que en muchas ocasiones en los programas de gobierno se promete, porque está claramente evidenciado que este tipo de  problemáticas sociales son el resultado de una serie de malas decisiones donde a veces parece primar el interés particular que el común , donde en un país les interesa vender compañías de energía para luego pedir racionamiento, donde el salario mínimo es irrisorio  en comparación a los senadores, donde cada día la canasta familiar sube a las nubes, donde la educación no es gratuita como en muchos países, donde un proceso de paz lo maquillan para desmoronar pedazo por pedazo el país más rico en paisajes , diversidad étnica y con grandes recursos, el día que nosotros como ciudadanos entendamos que el poder reside en nosotros y que somos nosotros los que ponemos a unos malos gobernantes, ese día que iniciemos el cambio desde una buena elección las oportunidades llegarán hacer grandes cambios en nuestra sociedad.

2 Comments on “La realidad en las calles de Popayán (economía informal)”

    1. Con mucho gusto, puedes acercarte al programa de Comunicación Social-Periodismo de la Fup ubicado en la calle 5 N° 8-53 en el sector histórico, para hablar acerca del tema y consultar una tesis relacionada con este artículo. Gracias

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