Por: Catalina Millán y Danna Sofía Hurtado
El pasado viernes 18 de septiembre, estudiantes de Comunicación Social del Semillero de Investigación COMPETIC y de El Claustro Periodismo Universitario tuvimos la gran oportunidad de compartir un espacio de conversación y aprendizaje con Julián Ríos Monroy, periodista, cronista y fotógrafo, quien nos compartió su experiencia profesional en medios nacionales como El Espectador y El Tiempo. El encuentro fue productivo y ameno, en las instalaciones de la Fundación Universitaria de Popayán – Sede San José.

Fotografía: Catalina Millán-Estudiante de Comunicación Social FUP
Durante el taller hablamos sobre el ejercicio del periodismo en territorios atravesados por el conflicto armado y la violencia en departamentos como Cauca, Putumayo y Caquetá, y desde ahí entender la importancia de acercarnos a las historias con humanidad y el respeto por la dignidad de las personas, de la misma forma que tomamos decisiones y afrontamos retos mediante las experiencias campo marcadas por momentos, personas, situaciones, emociones y sentimientos que se dibujan y des-dibujan durante las labores de reportería en contextos de riesgo.


Fotografía: Danna Sofía Hurtado-Estudiante de Comunicación Social
Uno de los temas centrales que conversamos con Julián fue la crónica, entendida no sólo como un genero narrativo para informar, sino como una manera de narrar detallada y apasionadamente, así como observar, describir y permitir que el lector se acerque a los lugares, personajes y situaciones que hacen parte de una historia importante y atractiva de principio a fin.
En el encuentro nos compartió algunas de las claves que utiliza en su trabajo: investigar antes de llegar al territorio, observar con todos los sentidos, identificar personajes, encontrar un enfoque, construir escenas y organizar la información para mantener la atención del lector.
“La crónica requiere la presencia del periodista.”
Esta frase nos hizo pensar que, para escribir una crónica, no basta con tener algunos datos o testimonios. También es necesario estar presente, observar los detalles, escuchar con atención y comprender el contexto en el que ocurren los hechos.
El taller también nos recordó sobre la forma en que nos debemos acercarnos a las personas que han vivido situaciones difíciles al momento de narrar sus historias. No es correcto llegar de inmediato con un micrófono ni hacer preguntas que puedan causarles más dolor.
Antes de buscar una historia impactante, el periodista debe actuar con sensibilidad, respeto y responsabilidad.




Fotografías: Catalina Millán-Estudiante Comunicación Social
El periodismo debe estar por encima del amarillismo y respetar siempre la dignidad humana, y esto significa comprender los tiempos de cada persona y buscar formas cuidadosas de contar su experiencia, sin re-victimizarla ni convertir su dolor en espectáculo.
El taller nos dejó como aprendizaje que hacer periodismo no es solo encontrar una historia que llame la atención; también es saber mirar, escuchar y, sobre todo, respetar a las personas que hacen parte de ella.